Te hablamos de las adicciones
  • Popper: La peligrosa droga que eleva el placer sexual pero arriesga tu salud

07 de noviembre del 2019

El uso de alcohol y accesorios sexuales ha sido desplazado por algunos que prefieren la famosa “droga del amor”, más conocida como Popper, un estimulante que promete llevar a la cima de la lujuria, provocando un desenfreno total al momento del acto carnal.

Hay que indicar que el popper es una droga inhalante, la cual se compone de tres tipos de nitrito: amilo, butilo e isobutilo. Es una especie de líquido incoloro, donde el nitrito de amilo y otros alquilnitritos suelen aspirarse aumentando así el placer sexual al momento del encuentro mismo.

“Al tratarse de una sustancia volátil, su efecto consiste en relajar la musculatura plana del organismo actuando como un potente vasodilatador. El esfínter del ano y la vagina representan un musculo liso, por lo que el consumo de este narcótico facilita al 100% la penetración, produciendo así mayor goce sexual”, manifestó Patricia Toledo, Psicóloga especialista en rehabilitación y consumo de drogas y docente de Universidad San Sebastián. 

Un portal de noticias de bienestar, indica que el popper puede causar efectos adversos, como daños neurológicos o alteraciones temporales de la visión.

“Asimismo, su constante inhalación ocasiona una pérdida del conocimiento; confusión mental, convulsiones, vértigo, dolor de cabeza, sudoración, náuseas, vómitos y enrojecimiento del rostro. Si se traga o aspira accidentalmente el líquido, se pueden ocasionar graves daños e incluso la muerte”, sostuvo la profesional.

Por dicha razón no se recomienda su uso, pero lo cierto es que quienes utilizan este tipo de sustancia suelen no medir los riesgos asociados a su inhalación y sólo se conforman con esa breve sensación de frenesí y desinhibición que dura algunos segundos, olvidándose de las consecuencias irreversibles asociadas a su uso prolongado.

¿Cómo tratar una posible adicción al sexo con Popper?

En primer lugar hay que diferenciar algunos conceptos, la dependencia a una sustancia y la adicción al sexo, que pueden ser de carácter físico y/o psicológico.

Hay que indicar que el popper produce dependencia psicológica en quienes lo consumen. Tales individuos al carecer de este estimulante, sentirán un vacío que los llevará a pensar que su encuentro sexual será insatisfactorio.

Por lo tanto, los tratamientos apuntan más que al manejo de síndrome de abstinencia, a una psicoterapia para recobrar el sentido de la relación y de la capacidad de disfrutar el sexo sin necesidad de acceder a drogas para un mayor placer. Si este estimulante es utilizado en parejas, se aconseja tener una terapia matrimonial para superar en conjunto la adicción.