Te hablamos de las adicciones
  • A través del Cristal ,la experiencia del consumo de la metanfetamina en Tijuana.

11 de febrero del 2020

Investigación de Centros de Integración Juvenil (CIJ)

La información epidemiológica principal que aborda el uso de metanfetaminas en México proviene de la Encuesta nacional de adicciones (Secretaría de Salud, SSA, Consejo Nacional contra las Adicciones, CONADIC 2018), donde 0.49 por ciento de los encuestados dijo haberlas consumido alguna vez en su vida. Se emplearon muestras de población abierta de entre 12 y 65 años. Si bien a escala nacional existe poca evidencia estadística sobre el consumo de metanfetaminas, parece estar más presente en la población que asiste a tratamiento. Los centros de integración juvenil tienen registros actualizados de las personas que atienden, y de acuerdo con el último reporte, de los 9 733 casos recibidos en el segundo semestre de 2018 en el país, 12.5 por ciento consumieron dichas drogas alguna vez.

En la región noroeste del país (CIJ 2019), conformada por Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa y Sonora la cifra aumentó a 36.1 por ciento. Sólo en las unidades de Baja California, el uso se incrementó a 59.1, en Tijuana, 65.6 por ciento de los pacientes reportaron haberlas empleado, y en la unidad de hospitalización de la ciudad la cifra fue de 88.4, esta condición refleja un consumo alto en un área geográfica delimitada (Castillo y Gutiérrez 2019, 46; Rojas et al. 2019, 13). Dicho panorama epidemiológico permite visualizar la tendencia en el empleo de este tipo de sustancias en México.

Sin embargo, hay que tener presente que las metanfetaminas son estimulantes sintéticos, y se han popularizado por la facilidad en su preparación y la disponibilidad, que quizá tenga relación con la presencia en el mercado y la cercanía con la frontera norte, que posibilita el flujo constante, lo cual a su vez conlleva a una apertura para su inserción y por ende a su oferta, reflejada en el bajo costo, lo que facilita obtenerlas. Además de las condiciones sociales, existen ciertas características individuales como una raigambre social debilitada, la pertenencia a una familia disfuncional, la comorbilidad psiquiátrica, baja autoestima y habilidades sociales pobres, entre otras, que se conjugan para favorecer su uso.

Los químicos usados comúnmente en la elaboración de metanfetamina incluyen solventes inflamables o compuestos volátiles orgánicos como metanol, éter, benceno, cloruro de metileno, tricloruro de etano o tolueno. También el ácido muriático, hidróxido de sodio, sal, amoniaco y otros que no son fáciles de encontrar, como solventes de gas de lámpara, anticongelantes, hidróxido de amonio, fósforo rojo, yodo y metales reactivos (Departamento de Salud de Wyoming s/f). Por la forma de preparación se han señalado casos de envenenamiento agudo con plomo, pues llegan a utilizar acetato de plomo como reactivo químico (Ibid.). Si bien la literatura menciona las características de las metanfetaminas (Cruz 2017; Jiménez et al. 2018, 13; NIDA 2000, s/f; County of San Diego 2009), los entrevistados sólo refieren a las nombradas como cristal y ice, que consideran diferentes entre sí en cuanto a presentación, duración de efectos, pureza y presencia en el mercado.

El abuso crónico puede provocar un comportamiento psicótico, caracterizado por paranoia intensa, alucinaciones visuales y auditivas, comportamiento violento, confusión y fatiga e incluso ataque cardiaco y derrame cerebral.Cuando la persona se abstiene, presenta síntomas como irritabilidad, depresión severa, ansiedad, fatiga, paranoia con tendencia suicida u homicida, delirios (sensación de insectos caminando bajo la piel, lo cual provoca que se "rasque" hasta lesionarse), comportamientos violentos y un deseo intenso por la droga.

Existe poca evidencia del contexto donde se usa el cristal, si bien se ha asociado con ciertos grupos en circunstancias específicas , no puede generalizarse a los mexicanos, por lo cual es necesario indagar qué tanto los usuarios como los espacios en México tienen condiciones geográficas y de contexto social que favorecen un tipo de consumo.

Resultados

Tijuana fue considerada hace varios años "tierra de oportunidades", no sólo por ser la puerta para cruzar "al otro lado", sino porque a mediados de la década de 1970 se decidió crear ahí uno de los polos de "industrialización" fronteriza (Garduño 2009). Concentró entonces una inusitada actividad económica, y si una persona lograba llegar a la ciudad, tenía asegurado que si "no la hacía" en California o lo deportaban de Estados Unidos, podía quedarse allí con posibilidades de tener una vida económicamente estable.

En la actualidad tal condición ha cambiado, Tijuana está marcada por la violencia, pues se multiplicaron las bandas de polleros, las rutas para introducir droga a Estados Unidos, las riñas y matanzas por ganar los territorios de los distribuidores. Todo ello ha creado un ambiente de temor entre los ciudadanos (Ibid. 2019). En consecuencia, los empleos escasean en un área donde la población sigue creciendo, se calcula que cada año deciden establecerse allí 100 mil hombres y mujeres, quienes fracasan en su intento por emigrar al país vecino del norte, y hacen esfuerzos por sobrevivir en condiciones marginales sobre lomeríos y barrancas, aglomerándose en casuchas de lámina y cartón.