Te hablamos de las adicciones
  • Drogas y covid: "Ha bajado el consumo de cocaĆ­na o cannabis por el menor acceso a las sustancias en la calle"

23 de marzo del 2021

PURI CARO

La Unidad de Conductas Adictivas del Hospital Clínic de Barcelona atiende a 1.500 personas al año por parte de un equipo multidisciplinar de psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores y educadores sociales. Un trabajo ingente en cuanto a salud pública que se enfrenta desde hace un año a un escenario nunca visto en la medicina reciente: el de tratar las adicciones a diferentes sustancias de sus pacientes en un contexto de pandemia mundial.

Por ello, el departamento está analizando junto a otros centros de referencia europeos qué implicaciones están teniendo el confinamiento y las restricciones de la Covid en las conductas adictivas de los usuarios.

Hablamos con la doctora Laia Miquel, psiquiatra de la Unidad, sobre esta investigación incipiente que combina el estudio del consumo de sustancias desde una perspectiva de salud pública y de salud mental.

La XIII Encuestas sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES), la última publicada, arroja datos previos a la pandemia que han cambiado sustancialmente con la irrupción del coronavirus en nuestras vidas. Publicada en marzo de 2020, apuntaba a un descenso en el consumo diario de tabaco (el 32,3% de la población 15-64 años) mientras que el 4,2% en la población de 15 a 64 años presentaba un posible consumo de riesgo de alcohol, la cifra más baja desde el año 2009.

Los expertos se debaten entre dos hipótesis a la hora de estudiar cómo ha impactado el confinamiento en el consumo de alcohol.

Hay dos teorías. Por un lado, el confinamiento de la pandemia ha provocado el cierre de tiendas y restricción en la movilidad que ha conllevado un menor acceso al alcohol y a las drogas ilegales. En consecuencia, ha bajado el consumo. A pesar de que los supermercados estaban abiertos, la gente ha salido poco a la calle. 

Por otro lado, la pandemia podría suponer un estrés añadido en la población general, lo que podría haber conllevado un aumento del consumo de alcohol. Entre los investigadores hay publicaciones que optan por una opción u otra. 

¿Y por cuál se inclina la Unidad de Conductas Adictivas del Clínic?

Lo que nosotros hemos visto es que entre la mayoría de ciudadanos no se ha modificado su forma de consumo (por encima del 60%). En el caso del alcohol se ha observado un descenso mientras que ocurrió lo contrario en el consumo de tabaco y de cannabis. 

El consumo de alcohol ha disminuido por un menor acceso al mismo, mientras que el incremento del consumo de tabaco o cannabis se podría explicar como una manera de reducir el estrés que provoca el contexto pandémico.

¿Y entre sus pacientes? 

Entre los usuarios en tratamiento en la Unidad de Conductas Adictivas ha bajado el consumo de cocaína o cannabis por el menor acceso a las sustancias en la calle. Menos en el caso de los sedantes, que ha experimentado un aumento de su prescripción, sobre todo entre mujeres. También ha bajado el consumo de tabaco y de alcohol entre ellos.

¿A qué más factores se puede deber este descenso?

A pesar del encierro, hemos podido hacer un seguimiento del tratamiento de los pacientes de forma telemática, por lo que han tenido acceso, vigilancia y continuidad en los tratamientos farmacológicos. Los médicos hemos seguido trabajando a distancia. 

¿Es efectivo este tipo de seguimiento 'online' con las adicciones?

La opción telemática no es demasiado buena para nosotros porque trabajamos con el vínculo y mediante una pantalla es mucho más difícil que presencialmente, pero como aspecto positivo, las sesiones en línea nos han permitido aumentar la frecuencia de las visitas. 

El consumo de sustancias es a menudo un comportamiento causado por múltiples factores y un 60% de pacientes cuentan con traumas psicológicos previos. La Unidad está desarrollando en estos momentos un programa para tratar el trauma psicológico de forma coadyuvante. 

Nunca antes se ha podido estudiar en humanos la relación entre el estrés causado por las restricciones y el aislamiento social de la pandemia y el abuso de alcohol ¿Qué supone esto a nivel médico?

Está siendo una oportunidad para analizar una situación estresante natural sobre toda la población y observar qué sucede cuando estamos sometidos a esta presión. Hay gente que en esta pandemia está sufriendo mucho y el estrés psicológico prolongado acaba teniendo impacto sobre la salud mental. 

Se ha demostrado que, realmente, no tener acceso a una sustancia hace que disminuya su consumo. Ya había estudios que apuntan a ello. Por ejemplo, el consumo de alcohol obedece a diferentes patrones y uno de ellos es el social. Si no se ha podido ir al bar a ver el fútbol con los amigos, pongamos por caso, no se ha podido consumir.

¿El encierro ha tenido entonces un efecto positivo en ellos?

Ha sido una manera de evitar situaciones de riesgo en consumo durante la situación de restricciones. Y cuando ha habido reapertura hemos visto a usuarios que han empeorado. 

También estamos intentando investigar si el impacto de la pandemia en el consumo de alcohol ha sido diferente por países a nivel europeo. En los  mediterráneos, donde el consumo es más social, ha bajado. Sin embargo, en los países nórdicos no.